lunes, 29 de diciembre de 2014

Una Clara Muestra De Dictadura


Hoy, 29 de diciembre de 2014, recorrí un poco las calles de Lima, con un amigo –junto a su esposa- que regresaba al país tras cinco años de ausencia, sólo por unos cortos días, y en el trayecto he visto más policías que en toda mi existencia humana. Jamás en mi vida he visto tanto despliegue policial, ni cuando estaba en el colegio y las peleas pandilleras eran grandes, donde alguna vez alguien terminó sin vida; ni cuando las barras bravas hacían destrozos en la ciudad; ni cuando vinieron altas autoridades extranjeras, nunca había visto lo que hoy pude mirar. Yo no sé si es a causa de mi poco salir de casa o simplemente es una alucinación mía el haber visto tantos policías hoy; pero no creo que sea así, porque cuando hubo las benditas cumbres tuve que ir a trabajar por diversos motivos y habían unos contados policía y no como ahora que estaban como roedores casi por toda la ciudad. Y esto me lleva a pensar: ¿Tan peligroso puede ser el hecho de que los jóvenes salgan a defender sus derechos en una marcha? ¿Será que los jóvenes son los más grandes delincuentes de la historia al salir a defender sus derechos o es que al hacer eso se los puede catalogar como grandes terroristas? ¿Tan terroríficas son las personas que salen a defender su derecho antes un claro ejemplo de esclavitud?

No sé qué mierda está pasando con el país, bueno, no con el país, sino con los políticos, con los dizques autoridades que entran al gobierno para velar por el pueblo; porque simplemente lo que yo veo es un claro ejemplo de dictadura a través del abuso de autoridad.

Bueno, quiero empezar los despliegues de los claros ejemplos de la porquería de autoridades que tenemos, empezando por mi acontecimiento registrado el día 13 de diciembre, después de llegar a un acuerdo con una amiga, el que consistía en acompañarla a comprar un polo –ese día recordé cuánto tardan las mujeres en elegir una prenda- para que luego ella me acompañara a fumar -unos cigarrillos- mientras íbamos caminando hacia el paradero del bus. Entonces, mientras cortábamos camino, pasamos por la comisaría de Miraflores, dándonos con la sorpresa que en la esquina de dicha calle estaba un carro patrullero estacionado a mitad de cuadra y esquina; como compartíamos el mismo coraje, mi amiga y yo, ella me prendió mi adrenalina y registré fotográficamente dicho acontecimiento, y mientras lo registraba pude darme cuenta que el policía que estaba llamando por teléfono en la tienda de la esquina, me miraba con tanta alegría que –creo que- colgó su llamada y se fue a mover el coche, cosa que también registré. No voy a negar que tenía un poco de miedo, al hacer esto, ya que sinceramente no confío en lo absoluto en la policía; pero como tenía una testigo me aventuré a hacerlo. (Foto 1 y 2)

Luego, el acontecimientos sucedido el día 18 de diciembre, en la primera marcha de la Ley Pulpín, en la que un joven fue atropellado por un carro patrullero, según lo que pude observar en el video, el carro fue a destrozarlo, y luego se hizo el que ups… Sin embargo, no hay registro de ¿qué diablos pasó con éste joven? (Foto 3 –cortesía del video y las nuevas tecnologías)

Seguido de ello, esta mañana en la Av. Abancay, un desalmado bus de Serenazgo intentó doblar en la avenida; para esto un coche estaba siguiendo su tránsito normal y al ver esta maña del chofer, pues, se puso delante del carro y exigió que respetara el uso de las calles, cosa que no quiso hacer el desdichado chofer, ni los que estaban en él, porque a los pocos segundos, un desgraciado –no encuentro otro nombre más para llamarlo porque- bajó del bus con todas las ganas de entrarle todo matón, pero sus amigos le detuvieron –mientras tanto el tipo del auto registraba con su celular dicho suceso y yo tomaba la foto cruzando rápido para que no me atropellen los buses de la avenida- y se le bajaron los humos matonescos y solicitó al conductor del coche que se retirara, cosa que él se negó a hacer, porque él estaba en la vía correcta, luego bajó otro sereno con una actitud impositiva pero sin matonería y no sé en qué diablos terminó porque no tenía tiempo para andar perdiéndolo ahí… ¡Ah!, me olvidaba de algo muy importante, al frente había un grupo de más o menos 20 policías y cerca de mí, unos 5 más, pero ninguno se metió –durante el tiempo que estuve ahí. (Foto 4)

Y continuando con la historia, comencé a ver policías por aquí, policías por allá, policías por doquier, tanto que al salir del trabajo me sentí tan asustado, más que resguardado, y del mismo modo mi amigo y su esposa, quien quedó algo traumada con tanto policía en la calle, felizmente todos llegamos con bien a nuestros destinos, aunque luego por teléfono me comentó mi amigo que si tardaban un poquito más y no podían entrar al hotel porque ya estaban cerrando las calles por donde están hospedados. (Foto 5)

Después de todo esto, me quedé pensando: Ollanta es tan ciego que no se da cuenta que lo único que está demostrando es que para hablar de él debemos tener dos cosas bien claras y concretas, las que demuestran su verdadera personalidad –bueno, verdadera no sé, pero al menos de la personalidad que ha demostrado bajo el mando de su esposa-, es decir, que tenemos un presidente que es inepto para ejecutar un buen gobierno y que mediante su forma de gobernar está demostrando que no vivimos en democracia real, sino en algo que es más parecido a un gobierno dictador, y corrupto hasta las manos que no tiene; y por qué digo que su gobierno es así, sencillo, porque ha querido mantener al pueblo ignorante y mediocre bajo la estrategia de la distracción que suele darse mediante los programas basuras y también leyes que suelen parecer relativamente beneficiosas –como la famosa nueva Ley Universitaria, de la que ya tengo mi pronóstico pero, por ahora, no quiero mencionar hasta ir confirmando en la realidad de las cosas lo que pienso-, y todo simplemente para crear problemas –como la famosísima Ley Pulpín, por la que quizás – como diría el locutor de la emisora que escuchaba cuando era niño:- ¡estamos batiendo records de sintonía!, utilizando así el aspecto emocional para luego presentar soluciones –como pasó con la Ley de la AFP para independientes- con la única finalidad real de ocultar los gravísimos problemas sociales que atravesamos, los que me atrevería a decir que se reduce básicamente a miles de billetes emitidos por el BCRP desaparecido de las arcas comunes mediante la central de formalización de los lavados de activos realizada por políticos –nuestra queridísima Contraloría General de la Repúbica-… (Foto 5 y 6)

Simplemente es vergonzosa la situación que se atraviesa por estos días en el país, es vergonzoso el hecho de llegar a tales puntos de humillación a la población, de tener todo el descaro del mundo para hablar de INCLUSIÓN SOCIAL y hacer todos estos tipos de actos… Por eso, digo que es importante que los jóvenes se unan y hagan valer sus derechos y también la de los demás, los jóvenes son máquinas revolucionarias, son los de espíritu de justicia, de lealtad a los ideales, son los más fieles patriotas –bueno, hasta que se les acabe la adrenalina de querer cambiar el mundo-, pero, mientras les dure hay que saber aprovechar. ES TIEMPO DE HACER CAMBIOS REALES, ES TIEMPO DE JUNTARSE COMO PERUANOS Y CREAR UNA ASOCIACIÓN DE JÓVENES AL SERVICIO Y DESARROLLO DEL PAÍS, PARA VELAR POR LOS DERECHOS REALES DE TODO CIUDADANO Y POR UNA DEMOCRACIA CADA VEZ MÁS REAL Y UNA VIDA MÁS DIGNA. ES TIEMPO DE DECIR: ¡SOY PERUANO PORQUE LUCHO POR EL BIENESTAR DE LA NACIÓN Y NO PORQUE HE OBTENIDO GRANDES LOGROS SÓLO PARA MÍ! ¡LA PATRIA NO SE LLEVA EN PALABRAS Y OBRAS EXTERNAS, EGOÍSTAS, SE LLEVA EN OBRAS Y PALABRAS PALPABLES EN EL DESARROLLO DE LA NACIÓN, DE UN PUEBLO Y NO DE UN GRUPO!




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@Macv Chávez

miércoles, 10 de diciembre de 2014

¡Qué Bien Que Está La Educación!

Con lo bien que está la educación en el Perú, deberíamos ser una potencial mundial; sin embargo, tenemos gente que anda diciendo todo lo contrario. ¡Yo no sé!, absolutamente no sé nada, ni ¿por qué lo dirán?. Tampoco estoy en la universidad, porque aunque dizque estudie es como si no lo hiciera. Por suerte, alguna vez he tenido la oportunidad de conversar con todo tipo de personas mediante letras escritas, ya que no puedo decir escrituralmente porque lo asocian simplemente al tema notarial, resultando que la falencia de escritura existe hasta en los más altos y grandes profesionales y dizque de las mejores universidades del país o de los grandes estudios en el extranjeros… Entonces, se podría decir que estamos con una excelente, prestigiosa, maravillosa educación, porque si eso significa que casi todo el mundo tiene un excelente dominio de la mala escritura, ya sea por vicio de las redes sociales o por carencia real, creo que soy ignorante o mediocre y encima, en lo absoluto, soy racista ni discriminadora porque si necesito escribir malísimo para estar al mismo nivel, en igualdad a todas las personas, quiere decir que podríamos desarrollarnos más si es que no cultivamos cultura… nuestras ciudades serían más desarrolladas con todas las cosas de última moda, tendríamos ciudades más civilizadas, pudiendo alcanzar algo que nadie nunca logró alcanzar, la unificación de los pueblos.

De estos horrores gramaticales he aprendido y vengo aprendiendo desde hace muchos años; no es nada difícil aprenderlos y mejorarlos, es fácil; lo difícil es volver a escribir bien, porque dicen que la costumbre mata al amor, a lo bello, a todo lo mejor de la vida… siempre y cuando sólo te dejes llevar por la corriente de verlo normal… y no disfrutar los misterios y detalles que puede encerrar en hacer bien las cosas… y esto sucede porque lo malo se pega rápidamente, más, mucho más que lo bueno, e incluso, hasta de una forma tan inconsciente que no nos damos cuenta y, a veces, se terminan cometiendo tantas burradas, que hacen que terminemos diciendo algo que no hemos dicho, dando como resultado algunos cuantos problemillas, desde los más insignificantes hasta algunos graves o fatales.


Pero bueno, no hablaba de mí, hablaba de la excelente educación que hoy existe en la sociedad, la que muchos a veces defienden con orgullo o con soberbia y con algunas cuántas milésimas de superioridad en sus ingresos mensuales. Bueno, a lo que iba, la educación es tan excelente que me puse a recordar las tantas correcciones a una misma palabra que significa dos cosas totalmente distintas, todo depende según cómo lo escribas... y durante muchas conversaciones, pasaba lo mismo... y al recordar eso, se me abrió la imaginación con diversos cuestionamientos que me llevaron a la respuesta final: Yo no sé; pero, ¿por qué se podría decir que la educación es tan pero tan mala? ¿Por cómo escriben? ¿Acaso no te das cuenta qué los profesores son tan lingüistas que son capaces de comprende fácilmente las nuevas lenguas de la comunicación moderna (usados en las conversaciones de Chat o mensajería de los diversos medios de comunicación escrito, las que se aplican muchas veces en el día a día) o es que la inteligencia de los alumnos es tan elevada que los profesores siente el miedo de caer en error al intentar corregir y calificar a los alumnos por esas faltas que comenten a diario en el salón de clases, en los trabajos y hasta en los exámenes, porque quizás si ellos corrigen algo que no saben cómo podrían demostrar a su alumno que están error ¿podrían estar aceptando que el alumno superó al maestro? Pero, quizás, tal vez, simplemente, sea que el maravilloso Word esté siendo bien remunerado por bien gay, perdón, Bill Gates o por quien sea su dueño, que según mi ignorancia, quizás acertada o equivocada, o simplemente sea mi suposición en la rama, que los alumnos presentan la no necesidad de conocimiento ni uso gramatical, porque para eso se hace millonario bien gay… Y puede que, quizás, simplemente, ¿los teléfonos inteligentes son tan, pero tan, inteligentes que dejan como burros o burras a las personas que los usan o poseen? –y para terminar con la respuesta a esta última pregunta, citaré a aquel poeta que según un lector de las epístolas se quejaba de todo, quizás igual que yo o quizás no… es decir, como diría Cesar Vallejo en el final de su tan maravilloso poema: Los Heraldos Negros: ¡Yo no sé! ¡Yo no sé! ¡Yo no sé! ¿Lo sabes tú?

@Macv Chávez
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miércoles, 3 de septiembre de 2014

El Sistema De Transporte Es Un Medio De Manipulación Social

Por estos días me ha tocado cambiar a horarios comunes para entrar a trabajar, cosa que no es de mi total agrado porque tardo muchísimo más en el viaje de bus, entre la espera, subir lo más decente posible, aunque alguna vez toca subir como parte de una lata de sardinas gigante, y llegar al destino –viaje que no suelo sentir mucho cuando tengo un libro a mano o cuando estoy escribiendo alguna cosa, ya sea en un cuaderno o en el móvil; pero cuando no, cuando estoy como en una prensa, donde no puedo mover ni un centímetro ni para adelante ni para atrás, porque –como dirían los medios de comunicación- puedo ser ultrajador y también ultrajado, por lo que aprovecho para analizar el comportamiento mío y de los demás.

Mi comportamiento ante momentos así es de ganas de bajarme del bus y cogerme un taxi o esperar otro bus, pero en ambos casos es imposible, porque cogerme un taxi para venir a trabajar equivaldría a destinarle un día de mi trabajo al taxista y esperar otro bus equivaldría prácticamente lo mismo e incluso a una opción de despido por parte de la entidad contratante; así que no habiendo opciones, a veces, toca viajar de manera tan deplorable, que ni a los animales, que suelen terminar en los mercados y en cajas corrales, he visto llegar así; por el contrario, son más ordenados; pero, curiosamente, recordando mi último viaje (donde observé que la gente viajaba cómodamente y si veía el bus lleno, las personas no se adherían al cuerpo de otro; pienso que esta forma de viajar fundido al cuerpo de otro sólo lo he visto y vivido únicamente en Lima, pero imagino que en otras ciudades ocurrirá lo mismo en horarios donde las masas suelen moverse como que las hormigas, en largas filas pero nunca igual que ellas, quizás igual que en el gobierno de García; pero, habría que vivir una temporada en otros lados para poder opinar a ciencia cierta del movimiento público de otras zonas.

Por otro lado, el comportamiento de mucha gente imagino que debe ser similar a la mía; pero nunca falta esa minoría que hace que los viajes sean más incómodos de lo normal, como los que sí realizan tocamientos con premeditación y alevosía, también del exagerado o exagerada sin criterio que a veces hace drama de un pequeño roce a causa de algún movimiento intempestivo que realiza el bus ante la frenada inesperada, el que puede terminar en golpear a alguien con el saco, con un libro, con la mano, entre tantas cosas más que suelen pasar en un bus, donde el espacio de movimiento es limitado… Pero, el objeto de éste escrito no es hablar sobre las cosas que suelen suceder en el bus, sino es un pequeño análisis que realizaba éstos día, después de la conversación con una amiga. 

Resulta que ambos tomamos el mismo sistema de transporte, llamado popular y honoríficamente: Lentopolitano… y nos parecía curioso que para venir a trabajar tardamos muchísimo tiempo (esperando el bus y durante el recorrido), por lo cuál existen consecuencias llamadas: “Llego varios minutos tarde y luego en el trabajo”… Pero, cuando regresamos tardamos la tercera parte del tiempo que nos demanda el venir; entonces, ¿a qué se debe esta diferencia? Bueno, si buscamos justificantes podríamos encontrar de todo; por lo que habría que empezar a realizar un estudio sobre este sistema para poder determinar la respuesta real; pero, por lo pronto, yo tengo una hipótesis en mente… y básicamente se define en “El Sistema De Transporte Público Es Un Medio De Manipulación Social”, porque pienso que si el bus tarda mucho más para venir a trabajar, la persona estará preocupado por llegar temprano para que no le descuenten y para que tampoco la empresa tenga motivos de despedirlo sin pagarle todos sus derechos. Por lo que ese cerebro fresco será usado para preocuparse por las consecuencias que podría acarrear el llegar tarde, gastando desde ya –además del algún dinero extra- las buenas energías que podría usar para cosas más productivas, como el ponerse a pensar –y a actuar- en eso que es necesario, en asumir responsabilidades sociales, para lograr ese cambio que tanto anhela el país, que tanta falta hace al sistema de gobierno que cada día es más obsoleto y burrocrático, además de corrupto –como diría un enamorado- hasta los huesos o –como diría un borracho- hasta las trancas. Y si agregamos éste cansancio físico y mental, -que se sufre con el estrés, la cólera, la resignación y hasta la tristeza que produce la triste realidad del día a día,- el cansancio laboral, podremos observar que por la noche, muchos no quieren saber nada de nada, que sólo quieren llegar a casa a estar con la familia, a descansar o a hacer alguna cosa que les cause el placer de descansar de tanto trajín y demás –entrando en una burbuja personal, donde se olvidan de que como seres humanos estamos llamados a ser seres sociales, y que el ser seres sociales implica que también debemos preocuparnos por el bienestar de los otros, de nuestros prójimos, de esos que están próximos a nosotros porque pasan la misma o peores situaciones-. Por lo tanto, de resultar cierto esta hipótesis, podríamos encontrar una de las razones de la inactividad social, cultural y demás de un determinado grupo de la población; pero, mientras tanto, hay que seguir estudiando más, el comportamiento personal y social, para buscar vivir lo más humanamente posible.



@Macv Chávez

miércoles, 4 de junio de 2014

El Ministerio De Cultura Sin Cultura

19:47 horas del día 03 de junio de 2014, hace 15 minutos estaba medio dormido, con los sentidos atentos por si alguien pasaba, llevo con ellos 47 minutos esperando, y aún siento que seguiré esperando...

Tengo una entrada en la mano, para la lo mejor de la Zarzuela, a las 19:00 horas, ingresé faltando tres minutos para la hora indicada, me atendieron con total tranquila en el ingreso del teatro... y no me dijeron nada, sólo pase. Ningún trabajador informó nada y tampoco jamás hubo un puto aviso, durante todo el tiempo transcurrido, y por un momento pensé que aún seguíamos en el gobierno de Toledo, en la hora Cabana... Se me jodió el hígado... y me dije: Vaya Cultura la del Ministerio de Cultura!...

Para ese momento yo ya tenía el hígado entre las manos, me habían malogra la función al presentar "impuntualidad", y eso no me permitió disfrutar de la bella representación artística, y me dio un desastroso concepto de la comunicación y organización de tan "venerable ministerio"...

Acaba de pasar una vieja de esas que te piden permiso como si fuera una orden, como si fueras su esclavo, con una mirada de desprecio o asco, que te da ganas de tirarla al abismo... pero, como no puedo hacerlo, no tengo instinto asesino, por ello, sólo me acuerdo de sus padres, familiares, amigos y maestros, que pueden, como no pueden, tener la culpa de ese ser así de la vieja que acaba de pasar... Su actitud, me produce asco, repugnancia, se cree una vieja refinada, fina, delicada, vamos "una dama", cuando sólo llega a ser una señora de edad, -según lo que pude apreciar en sus actitudes al pasar- es una vieja que me hizo pensar: ¿Por qué carajos esa necesidad de aparentar que se tiene? Fácil, esa sensación de poder que tiene el hombre adherido a su instinto hace que uno se sienta menos, poca cosa, cuando va con unos trabajos que están fuera de moda y que no lucen como nuevos ni hay joyas que engalanen... Y -como yo estaba fastidiado puede ser que me haya imaginado ver así a esta vieja, pero dudo... porque hasta logré oír que otra señora le decía a su esposo, este que se viene a dormir de cansancio- me dije: Si ésta señora se da de refinada, de las populares mujeres pitucas de la capital, entonces ¿por qué carajos no se compra una entrada en donde las de su clase deben estar y deja de estar en el grupo de las entradas más baratas? -Ya se imaginarán cuánto ardía mi hígado.

Y así, mientras esperaba por primera vez, disfrutaba del concierto mercantil en el teatro... Nunca había escuchado tanto chismorreo por aquí y por allá. ¿La gente no puede conversar para sí misma?

Si lo ves o imaginas o lo que quieras, estoy enfadado, desesperado, por el tiempo y el ruido y aún no empieza, porque como buen ser puntual -cuando me da la gana- cogí un taxi saliendo de la oficina, le hice poner alas, llegué con cinco minutos de tiempo, subí y esperé más de 55 minutos ya... y me pregunto: ¿Para qué pedí que se convirtiera el taxi en cometa? Sólo para hacer llorar a mi billetera improductivamente. Son las 19:57 y dicen que ya va a empezar... Tres minutos después invitan a hablar a la presidenta de la fundación beneficiada con las entradas, cuando te malogran el hígado con una hora de espera, te da igual muchas cosas, se disculpó por el error de imprenta... recién... y dijo que se habían vendido todas las entradas con éxito, y miré rápidamente el teatro y pues habían muchos espacios vacíos... ¿habrán sido de los que se han ido? Fin... empezó la función... no la disfruté tanto, porque ya había sufrido el martirio de la incomodidad y vaya incomodidad, una grande porque siempre aplico aquel aviso publicitario de ese banco tan peruano que es capaz de decirte en tu pelada cara: Mi Tiempo Vale Más Que Tu Dinero....


martes, 3 de junio de 2014

Los Amigos Los Vecinos Los Enemigos


Después de una larga temporada postsanvalentina, he concretado que lastimosamente no me siento en la capacidad del alcanzar nunca más la hipocresía –y espero que así sea–; por eso, para evitarme estar hablando uno a uno, decidí escribir este artículo, con la finalidad de plasmar mi corazón en él, para dar a conocer mi pensar sobre la amistad.

Hace poco –mientras pensaba, redactaba y corregía las palabras para mi gran decisión matrimonial y paternal a la adopción final de una vida escritural– pensaba en todas aquellas personas que alentaron mi seguir escribiendo –desde la chica del primer beso, que no sé quién habrá sido pero que cuando te has inyectado romanticismo al ser queda una nostalgia del cómo habrá sido y te remontas a un beso que no sabes ni de quién fue ni si fue cierto, como si lo estuvieras viviendo en ese preciso momento, hasta la niña del último beso, que brilla como una preciosa Estrella; desde la mujer que me miró sin intención de nada, tan igual como yo a ella, hasta la que en mi conciencia gritaba levántame la falda; desde las locuras poéticas, abordadas sin letras, hasta las más enamoradas líneas, desangradas como una lágrima de felicidad o tristeza en un papel–; y me puse a hacer un recuento de todas ellas y de los amigos, entre las ganas de tomarme un trago con alguien a quien mirar a los ojos y poder conversar de todo un poco –sin la necesidad de rasgarse vestiduras ni rasgarlas, sin las malas interpretaciones ni las exageraciones y sin los hermosos alados (halagos que vuelan y se regocijan) que nunca faltan, esos que te hacen volar desde esta tierra hasta el limbo (y, a veces, hasta el mismo infierno) sólo para robarse una sonrisa a sí mismos y quizás también a uno (o, caso contrario, desde la tierra al purgatorio, y luego, hasta al cielo) dejando tu re-puta-acción por los suelos (o por el ego) y que te producen el deseo de regalar un viaje bien lejos, pero no al cielo (o quizás sí, todo depende de los ánimos que se tenga en ese momento, por lo que quizás se podría regalar el viaje a unos paisajes bellos), sino, a algunos cuantos metros con un fardo para que éste se asfixie en silencio por si algún día lo vuelves a encontrar de nuevo– para conversar libremente como amigos y compartiendo las cuestiones de la vida diaria hasta más allá de las cosas comunes y corrientes; es decir, de todo un poco.

Cuando finalicé el recordar, me dije: Qué es ser amigos? Cuántas clases o tipos de amigos hay?

Para mí, la amistad es como toda relación amorosa –pero claro, con sus diferencias de aplicación– porque requiere afectos, atenciones, cuidados, preocupaciones, intercambios y demás cosas; y todo esto debe ser de forma mutua sino es cualquier otra cosa, menos amistad. Pero, llegar a un verdadero nivel de amistad no es fácil porque requiere lograr una adhesión espiritual de la otra persona a nuestra vida, de forma complementaria para nuestro ser, porque hay que construir una unión, una relación, un trato de hermandad que no es fácil –por más que los fanáticos de la religión te vengan diciendo siempre que todos somos hermanos y hasta te llamen así, no es así–, la amistad verdadera, la que te hermana con la otra persona es una relación amoroso (o afectuoso o como quieras llamarla) entre dos personas que deciden compartir momentos de su vida y apoyarse en las buenas, las malas, las mejores y las peores, y demás; siempre para un bien personal como comunitario. El final siempre es el mismo –aunque sé que existen casos donde algunas veces se supera la hermandad y se comete incesto con alguna hermanita espiritual–, el final siempre es el mismo, la formación de un lazo espiritual que nos permite adherir a la otra persona a nuestro círculo de personas importantes de nuestra vida, al mismo nivel del círculo sanguíneo, sin hacer distinción entre el hermano sanguíneo y espiritual. A esta hermandad yo le suelo llamar: Ser verdaderos amigos, porque es la única amistad que me gusta conservar y que espero seguir conservando, porque considero que la verdadera amistad es tan valiosa como amar a esa persona con quien compartirás todo lo que te queda de vida.

Pero, tampoco pretendo ser –como me dice mi madre– hitleriano. Comprendo que todos tienen una visión diferente de la amistad; por esta razón, en estos días pensé que sería bueno no ser tan dictador y, por tanto, podría catalogar a mis amigos y a los conocidos que tengo, con un cierto título que me ayude a diferenciar el tipo de amistad que poseo con alguno de ellos. El primero de todos, son los del grado de hermandad, a los que puedo contar con la palma de mi mano. El segundo, son los del intercambio de gustos, disgustos e intereses personales, a los que también puedo contar con la palma de mis manos. El tercero, son los aliados o de relaciones de sociales, aquellos con los que he compartido algún determinado momento para ganar un buen recuerdo, los que suelen ser muchos y de acuerdos a los diversos grupos sociales que he frecuentado, pocos. El cuarto, son los conocidos, esos que saludas porque los conoces por alguna razón o circunstancia pero que no alcanzan ser ni un amigo de interés ni un cómplice de nada; pero, que alguna vez intercambiaste algunas palabras; y como no se escucha tan bonito decir conocido terminas diciendo es un amigo –y quisiera, a este último grupo separarlo en dos: uno, el de los conocidos que te cruzas en el barrio o en alguno de los grupos sociales que sueles tener; y dos, el que es esa especie de fan o seguidor, que por no querer hacerle sentir mal o avergonzado terminas diciendo: ah, es un amigo.

Y, hoy y otros días, al hacer este repaso, me doy cuenta que a veces he sido hipócrita por querer evitar el dolor de chocar y hacer chocar con la realidad, usando correctamente las definición correspondientes en cada nivel de amistad. Yo sé que lo más fácil es decir él es mi amigo o ella es mi amiga, generalizando la amistad como si estuviéramos diciendo es de día o es de noche; pero, no es bonito andar lastimando a la gente, asesinando sus ilusiones de “amistad” –y es entre comillas porque una amistad relativa, superficial, es una amistad vacía– regalando un término incorrecto, definiéndolo cómo realmente no lo vemos; por eso, lo mejor que podemos hacer –si es que tenemos conciencia – es no ilusionar a la gente y enseñarles a que la verdadera amistad se cuida, se valora, se aprecia, se cultiva, se dignifica y no se toma como un objeto que se coge cuando se necesita usarlo.

Considero que la sinceridad es la fuente principal de toda relación y, por tanto, en la amistad –sea cual fuere el tipo que sea– si no es sincera, no hay amistad, –y para mí–es cualquier otra cosa, menos amistad.

En mi caso, en los últimos tiempos, he venido practicando ser liberal, no de esos zopilotes que se hacen llamar liberales; sino, de esos – de aquellos de los tiempos antiguos –, de esos que están dispuestos a entenderse con el que piensa de otro modo y que no admite jamás que el fin justifica los medios.

Y por lo que has podido observar, escribí este artículo como un acto de conciencia por todos esos fraudes cometidos en las relaciones sociales a lo largo y ancho de mi vida, el cual cada día trato de ir evitando, porque la amistad es uno de los tesoros más grandes que tiene toda persona al vivir en sociedad como para andar desperdiciándola con superficialidades y falacias, las que suele tener el vivir el día a día simplemente porque se termina la noche y comienza la rutina. Al final tenemos nuestra propia vida llena de hipocresía, empezando a ser hipócritas con nosotros mismos, fingiéndonos una falsa amistad en la conversación con el yo para fomentar el orgullo al ego sum, sin darnos cuenta que somos los primeros promotores de la hipocresía y que muchas veces tenemos la sinvergüencería de reclamar a los demás por esa hipocresía, a pesar de ser hipócritas para con nosotros mismos, al mentirnos y no sincerarnos en el actuar y pensar.

Yo sé que a muchos les dije que le daba mi amistad sincera, y fue así, esa fue mi intención en primera instancia; pero, como dije en reiteradas ocasiones, a mí no me gustan los adornos, a mí me gustan los amigos, a muchos de los adornos los eliminé de mis cuentas personales, quien quiera que me siga y quien no, pues que no lo haga. Por otro lado, como dije al principio, una amistad es como una relación amorosa, se cultiva y se cuida, se intercambia, se entrega uno al otro para preocuparse por la otra persona y por nosotros mismos, en conjunto y en soledad; por lo que a todos aquellos que podrán darse cuenta que ya no les saludo, frecuento, converso o tengo en mis contactos, sabrán que simplemente se quedaron como esos conocidos de última fila de mi categorización de amigos. Fue un gusto haber conocido a cada uno de ustedes, siempre he aprendido algo nuevo o he recordado algo ya olvidado. Y no es que intente ser soberbio, ni nada por el estilo; simplemente, quiero ser cada día mejor y cada vez más sincero para conmigo mismo y para con los demás. Gracias a todos y hasta algún otro momento.

Atentamente:

Este Pobre Mortal.

@Macv Chávez

martes, 6 de mayo de 2014

Lolitas

La historia es protagonista de pequeños acontecimientos que logran causar gran sensación en los ojos de algún lector, de algún curioso de las letras que diversifica la imaginación a través de los pasajes o paisajes relatados sobre ciertas personalidades o corrientes que contribuyen de una u otra manera a la cultura social del mundo; por esa razón, decidí que escribir sobre los 3 tipos de Lolitas en el siglo de este acontecimiento de gran interés personal, quisiera hablar de un nombre picaresco lo mires por donde lo mires, aunque es claro decir que la picardía a la que me refiero no sólo está enfocado por el ámbito sexual, que lastimosamente la gran mayoría está acostumbrada a tomarla como referencia principal de algo, tan igual que a la palabra amante. En este caso específico digo picardía porque tanto para los libertinos como los liberales y también conservadores pueden tomar con picardía el nombre de Lolita, según cómo se lo mire. Yo en este caso tengo tres ejemplos:

La Primera Lolita: es la de la novela del autor ruso Vladimir Nabokov, cuyo nombre sirve para denominar a las mujeres muy jóvenes que han despertado sexualmente a su corta edad, creando una morbosidad en los hombres por el deleite de la ternura sexual de las niñas. Algo que se ha dado a lo largo de la historia, en diversas culturas, como una cosa normal o una aberración; ya que si nos remontamos a la historia de diversas poblaciones, comunidades o culturas, observaremos que en algunos lugares una persona adulta se podía casar e incluso sólo tener relaciones sexuales con una niña o mocosa y se consideraba el acto como una violación; con el paso del tiempo en algunos lugares o culturas esto cambio y pasó a ser una aberración, un delito, una enfermedad y se castigó, se penalizó; pero, como el tiempo pasa y las culturas cambias y los placeres a veces ganan, porque son más fuertes los instintos que la razón, pasaron o volvieron a ser algo normal gracias a las leyes, leyes que contribuyeron a que cierto acto se considerara como parte de la normalidad de la convivencia social.

La Segunda Lolita: es la subcultura de origen japonés, un movimiento social que empezó a surgir a finales de los años 70, inspirado en la época Victoriana, Edwardiana, Rococó y Barroco de los siglos XVIII-XIX, pero este está mesclado con las ideas juveniles, nace de manera ideológica, como ideas entre las mujeres jóvenes; ya que en la cultura japonesa tradicional a la mujer se le impone el rol de atender a su marido por sobre todas las cosas, la jóvenes huyen de los convencionalismos dictados originando diferentes movimientos estéticos alternativos. Y a pesar de que la mujer japonesa joven adopte esta moda como modo de expresión o rebeldía ante el conservadurismo japonés, Lolita no significa lo mismo que significaba en occidente gracias a la novela del Ruso Nabokoy, sino todo lo contrario: inocente, femenina, como una princesa, niña, mujer o dama. 

Y, por último, La Tercera Lolita: Es nada más y nada menos que, una mujer excepcional, flamante novia y venerable esposa de un hombre fuera de serie, que siempre supo decir la grandeza de sentirse amado por ella en cada una de sus productivas obras profesionales como personales, intelectuales como espirituales, y este hombre no es nada más y nada menos que el gran médico que revolucionó la medicina española y los campos de investigación de todo médico, don Gregorio Marañón; pero, esta vez no hablaré de él sino de su mujer. De Lolita Moya, una mujer, que quizás ha pasado muy silenciada, de la que conozco muy poco, quizás simplemente a través de los escritos de su esposo cuando hace referencia al comportamiento digno de una mujer, de una verdadera dama, de una venerable esposa, de una admirable compañera, de una mujer complemento de felicidad para vivir amando por ser amado, de una mujer que simplemente produce tener envidia al personaje de Gregorio Marañón, quien –creo– dada a entender la comprensión de lo que quería decir Santiago Ramón y Cajal en el libro Reglas y Consejos sobre Investigación Biológica: Los Tónicos de la Voluntad: “En suma: como norma general, aconsejamos al aficionado a la ciencia buscar en la elegida de su corazón, más que belleza y caudal, adecuada psicología, esto es: sentimientos, gustos y tendencias, en cierto modo, complementarios de los suyos. No escogerá la mujer, sino su mujer, cuya mejor dote será la tierna obediencia y la plena y cordial aceptación del ideal de vida del esposo.” El cuál –considero que – Dolores Moya supo ser para el doctor Gregorio Marañón: "La señorita hacendosa y económica, dotada de salud física y mental, adornada de optimismo y buen carácter, con instrucción bastante para comprender y alentar al esposo, con la pasión necesaria para creer en él y soñar con la hora del triunfo, que ella disputa segurísima. Inclinada a la dicha sencilla y enemiga de la notoriedad y exhibición, cifrará su orgullo en la salud y felicidad del esposo. El cual, en lugar de reconvenciones y resistencias, hallará en el hogar ambiente grato, propicio a la germinación y crecimiento de las ideas. Y si, por fortuna, sonríe la gloria, sus fulgores rodearán con una sola aureola dos frentes gemelas. ¡La gloria!... La esposa modesta la merece también, porque, gracias a sus abnegaciones, sacrificando galas y joyas para que no falten libros y revistas, consolando y confortando al genio en horas de desaliento, hizo al fin posible la ejecución de la magna empresa.”

Y –pienso que - fue así que fue Lolita Moya desde novia hasta esposa, según lo poco que pude leer de ella en el Epistolario Inédito Marañón-Ortega-Unamuno y Gregorio Marañón: Radiografía de un Liberal, ambos libros de Antonio López Vega, gran estudioso marañoniano y subdirector del Instituto Universitario de investigación Ortega y Gasset de la Fundación Ortega-Marañón y como indica Aurora Lezcano en su artículo: Adiós a Lola Marañón en el diario El País de fecha 29 de octubre de 1976: “Marañón tenía a su mujer como enfermera y colaboradora máxima. Ella se levantaba de noche con él hasta el punto que le decía: «¿Qué día hace hoy Lolita?» y Lolita le contestaba: «Espera a que amanezca...» Ella escribía todos los planes de sus enfermos, ella le ayudaba en todo... Se quisieron siempre, hasta el punto de que, poco antes de morir, el doctor le dejaba papelitos escritos cuando iba a trabajar al hospital del caserón de San Carlos, hasta que volvía a almorzar y comenzaba de nuevo la consulta en su casa... Lo más admirable de doña Lola es que sostenía a toda la familia en su unión y su fuerza; era el nexo, para hijos, nietos y bisnietos... Pero lo, mejor era el amor, que siempre conservó por su marido. Cuando él murió, fuimos a verla y decía entre lágrimas: «Era mi marido, mi amigo, mi todo...» Y así fue. El hombre que fue «su todo», el gran clínico, el intelectual, el marido de una sola mujer... a la que dejaba papeles amorosos hasta más de los setenta años. Pero ella debió estar siempre unida a él, nunca quiso que la llamaran «viuda de Marañón» sino «Dolores Moya de Marañón». Nunca se consideró viuda, sino siempre mujer de aquel gran hombre. Ella le ayudó en su exilio de París a buscar en los archivos de Francia datos para su obra sobre Felipe II y Antonio Pérez. Allí, sin calefacción, con una manta sobre las rodillas, ayudaba a su marido a encontrar fechas, nombres, documentos. No sabemos que conversaciones secretas tendría con su marido una vez que él ya no estaba en este mundo... Ella, a partir de la muerte de Marañón, se dedicó a sus hijos, nietos y bisnietos, que la cuidaron hasta sus últimos momentos.

No existen ya españolas [o mujeres del mundo] de este calibre; mujeres de sus maridos, amantes de sus maridos, colaboradoras de ellos en todas las cosas, que adoran a sus hijos, que procuran tenerlos unidos y ser auténticas madres de ellos. Lola Moya, hija de otro gran intelectual, fundador de un gran periódico, casada con uno de los más esclarecidos españoles, fue también una mujer excepcional.”

Como hemos visto, existen diversos tres tipos de Lolitas: Las primeras, las que quieren ser maduras pero que sin embargo no lo son, pensando que la vivencia sexual es la que nos brinda, a las personas adulta, la madurez; las segundas, las que quieren armar una revolución de moda contra el sistema para liberarse de la opresión conversadora, pero manteniendo la ideología de princesas o damas, aunque quizás –digo quizás porque la información sobre la moda lolita es muy poca pero creo que según lo que vi en la fotos las lolitas de la moda andan consciente o inconscientemente- provocando de una u otra forma al libido masculino que siempre está en auge por las testosteronas que no saben aprovechar en un buen desgaste de energía laboral o de productividad social, –porque como diría Gregorio Marañón en su publicación Sexo y Trabajo en la Revista de Occidente en diciembre de 1924:– “el trabajo es una función de orden sexual, un verdadero carácter sexual, como dicen los naturalistas.” Por lo tanto, – como dice el dicho popular:– “La ociosidad es madre de todos los vicios” y, por eso, hay que saber aprovechar nuestros tiempos de ocios para la productividad familiar, social, científica o de lo que sea pero no desperdiciar la vida ni mucho menos terminar diciendo como Amiel: “Al lado de lo que la imaginación se figura y promete, la realidad es poca cosa.”; y por último, tenemos al tercer tipo de Lolita, aquella que viene a ser – como mencionaría Marañón en el Libro dedicado a Henri-Fédérich Amiel – “una mujer diferenciada, mujer con su nombre y apellido, con su documentación biológica [y psicología] en regla, de espíritu exquisito”, simplemente, una mujer excepcional, tal y como lo fue Dolores Moya para Gregorio Marañón.

lunes, 5 de mayo de 2014

El Perú Jaja

Siendo las 22:35 horas, retornando a casa después del trance entre el sueño y los jajás de la función decidí que realmente valió la pena invertir dos horas – más sus suplementos para el escrito – de estar sentado con un dolor lumbar (según lo que pude leer, porque en anatomía y terminología médica soy tan erudito como un niño en brazos de su mamá en los primeros días de ver todo aquello que lo rodea y que viene a ser una pequeña partícula de mundo) porque después de la función de El Perú Jaja puedo decir que una vez más, me alegra que la creatividad del arte teatral me regale un golpe a mi ignorancia para seguir aprendiendo y repasando aquellas cosas que no me interesan tanto pero que son importantes para la sociabilidad, comprensión y tolerancia cultural; lo cual nos podría ayudar mucho para presentar propuestas de mejoras y además romper esquemas de cambios reales en la cultura social.

Debido a la infinita flojera después de una noche de desvelo, tenía unas ganas de quedarme en cama; pero, como no quería desperdiciar las lágrimas de mi pobre suicida billetera decidí ir… siendo despertado por el quiero ir y no ir de mi mente sometida en los imperios de Hipnos y a la fiel vigilancia de Morfeo más la infiltración, en hora buena, de mi madre, a mi habitación, pude salir de casa con el cálculo con tendencia a riesgo de no llegar a tiempo para la función. Por gracia mía o rebelión del reloj la función empezó en horario toledano, es decir: Hora Cabana, cinco minutos después. Mientras subía las gradas para tomar asiento, aunque hubiera querido un buen vaso de jugo, en ese momento, se apagaron las luces y por gracia y bondad de una señora pude saber que mi asiento se encontraba al otro extremo de donde estaba parado –con un poco de vergüenza y de incomodidad al pasar por medio de todos los espectadores, llegué a mi lugar, me senté con una casi caída por las escaleras, ya que de asientos no tenía nada, eran como los bancos del estadio, incómodos para dos horas de función con un malestar.

Y bien, empezó la función con música –para alguien que ama la música, pues, eso es encantador, un imán –… Hubo canciones, aunque todas con letras cambiadas, que me remontaron a esa fabulosa época de los 90, donde era un niño que deleitaba de aquellas viejas canciones de temporadas pasadas, de tiempos pasados, de aquellos tiempos en los que aún se escribían las cartas a manos, donde se llevaba serenatas, donde enviaban flores, durante un largo tiempo de conocerse y enamorarse, una época en la que decir un te quiero era real y sincero, único y verdadero, donde el amor no era un cheque de intercambio que lo cambias en el banco de momento. La función continuaba con un pequeño relato de bienvenida. La verdad ya no recuerdo si la función empezó con el relato o con la música; pero en fin, eso es lo malo de coger vejez prematura debido a la falta de práctica por mantener la pasión por los detalles. Y también en fin, en resumidas cuentas, la distracción de Los Simpsons más el sueño no permite mantener despierto al cerebro para seguir escribiendo, por eso, tendré que ser rápidamente expresivo para decir lo que quiero decir:

La obra de teatro de “El Perú Jaja” cuenta con una riqueza histórica-cultural maravillosa, sirve para dar un golpe fuerte a la ignorancia de la población y también para realizar un maravilloso yo confieso que soy ignorante en cuestiones básicas de la historia de mi país, cosas que nos han enseñado en los años de instrucción escolar, que más parecía militar, porque te dicen tienes que aprender esto y lo otro y que la historia fue así, sin dar cavidad a la invitación de la comprobación de la información, la cual en muchas cosas, tiempos después, podrás ver que ha existido la mentira, incentivando así que uno caiga en ese círculo vicioso de la mediocridad, de dejarnos engañar y de caer en los actos viles de la falacia. Quisiera poder hablar extensamente de las reflexiones que podían pasar por mi mente durante la función, pero esas reflexiones ya están durmiendo el sueño profundo del pronto olvido. Y antes de quedarme dormido quiero mencionar que el egoísmo entre los hombres, el que ha existido desde tiempos antiguos, y con esto vuelvo a insistir mi certeza de que la mayoría vive como animales irracionales y que sólo llevan el título de racionales por cuestión de raza, debido a que muchas veces se vive por instinto, como dirían en alguna clase de física por Inercia y en la de administración por feedback, porque la ambición del poder hace que desvaloremos la igualdad que nos permite la unión, esa unión que nos hace ser más humanos al reconocer la igualdad de uno en el otro a pesar de las miles de millones de diferencias que puedan existir. Me da una pena dejar de escribir, pero, sinceramente ya no puedo más, sólo espero que mañana no mañana, porque sinceramente ya es hoy, espero poder recordar todas las cosas que andan ahora dando vueltas en mi cabeza para terminar de escribir este artículo que me interesa tanto; del que lastimosamente siendo las 00:14 horas tengo que despedirme hasta poder retomarlo en otro momento de calma…

Bien, siendo las 18:18 horas, retomando la escritura, acompañado del Tren de los Momentos, de uno de los tantos pensamientos pendientes. Quiero resaltar los puntos importantes de la obra mencionada, gracias al golpe a mi ignorancia, olvido y mediocridad. Después de estar entre carcajadas y au au au volví a pensar que es importante que a los grandes personajes de la historia no se les siga mostrando como personas excepcionales, porque no lo son… Son personas comunes y corrientes, con sus virtudes y defectos, con sus sueños y pesadillas, con sus logros y desastres, con sus pros y contras, como todos los demás seres humanos; aunque, con la clara diferencia que fueron personajes que lograron hacer y ser historia... Personajes que mantuvieron firmes aquel fragmento de la canción de Unión Cinema, el cual es un dicho muy popular: “Si no hay solución la huelga continua!”… y continuaron con sus objetivos, sueños, metas o lo que fuera hasta marcar un punto favorable o desfavorable en la historia de nuestra nación… Y uno de los puntos de la historia que quiero mencionar es cuando llegó Pizarro al Perú, encontró una guerra civil inca entre los hermanos Atahualpa y Huáscar, un panorama un tanto común en la historia de la humanidad, el cuál ha sido siempre una característica peculiar de los gobiernos, esa lucha por el poder, ese poder que en vez de contribuir a un mejor desarrollo contribuye a una mayor desunión, al desinterés por la cultura, por la política, por el prójimo o próximo. Otro de los hechos que también me pareció muy resaltante fue la gran influencia extranjera que hemos tenido a lo largo de la historia, y para colmo alguno de ellos gravísimos personajes por los que a veces en temporadas escolares uno sentía una alta admiración como si fueran personajes fuera de serie y con un gran anhelo de llegar algún día ser la mínima parte de lo que ellos fueron… con un pequeño sentir de que jamás se podría llegar a ser mejores que ellos porque de acuerdo a como nos pintaban los profesores, era ser alguien superior a los demás… Cuando en realidad fueron personas quizás con menos virtudes que nosotros pero con más agallas para realizar realidad a sus sueños; entre los personajes mencionados está –como mencionó Carlín- Los Españoles que vinieron a la conquista del Perú no fueron grandes personalidades, muchos de ellos eran vagos, ladrones, de baja reputación y altos reputas y que ganaron a los indios por ese sentido de inferioridad, el que se manifestó a través de esa ansia humana de buscar encontrarse con Dios, porque fue así como vieron a los españoles, como dioses. Después tenemos otro acontecimiento importante: Don José de la Riva Agüero, primer presidente del Perú, ¿no? Pues, para ser sincero aún en lo poco que recuerdo, según mi profesor de historia, que algunos amigos quizás recuerden mejor que yo y refuten si estoy equivocado porque nunca fui amante de la historia porque siempre me pareció una gran mentira mientras no se podía contrastar con hechos reales que mis ojos puedan ver, pero aún así estaba sorprendido por algunas cosas que nos enseñaba, Benjamín, -ahora no sé si será su nombre real, porque era costumbre llamarlos por apodos impuestos con anterioridad histórica- decía que el Primer Presidente del Perú fue don José de San Martín y que después de él el segundo era La Mar, aunque yo en mis vagos pensamientos históricos pensaba que el segundo era el señor José La Serna y Martínes de Hinojodas –cualquiera se equivoca para una broma-. En fin, habrá que repasar un poco más sobre el tema histórico… pero, vamos a lo que iba, el General San Martín fue un tipo muy aguerrido, valeroso, audaz, vamos un libertador, un tío de puta madre, tan de puta madre que me enteré en la puesta en escena, en este capítulo, de nuestra historia que el muy valeroso hombre disfrutaba mucho del Opio, escena en la cuál Carlín se acercó al público para joder un poco, felizmente no fui el elegido gracias por dos pasos, dos gradas, de diferencia. Otras de las cosas simpáticas de la obra fue que la demasiada influencia extranjera después de todos aquellos que gobernaron y no fueron peruanos, como el ecuatoriano y colombiano, cuyos nombres a estas alturas no recuerdo… -otra vez me coge el sueño-; pero, entre ellos tenemos las mencionadas influencias televisivas y musicales, entre las televisivas existían algunas muy buenas -bueno, para mí- como El Chavo del 8… y entre las malas realidades actuales como las porquerías televisivas que muchos quedan hipnotizados viendo culos y tetas como productos de supermercado, en exhibición.Y en las musicales, debo admitir que había una buena selección de música de mi época infante, de las que recuerdo peculiarmente una que alguna vez leí en el muro de facebook de alguna conocida mía, aquella canción de Raffaella Carrá: Hay que venir al sur… para hacer mejor el amor… lo importante es que lo hagas con quién quieras tú… Y después estaba una de las que sí disfruté mucho en plan joda, en alguna celebraciones, con algunos amigos: Mesa que más aplauda le mando, le mando, a la niña… entre algunas otras nacionales como una de las canciones más emblemáticas de la fabulosa Chabuca Granda: Déjame que te cuente, Limeña… – Claro que el nombre en sí es: La Flor de la Canela… – Y ni qué decir de las fabulosas alusiones a nuestra renombrada SUNAT que en una comparación virreinal cobra muy pocos impuestos, tanto que hasta los clubes deportivos se sentirían Robín Hood ante sus tan desdichados jugadores y el estado. Sinceramente he disfrutado mucho y llego a la conclusión que es bueno leer de vez en cuando y de cuando en vez sobre nuestra historia nacional para poder observar cuánto ha cambiado nuestra realidad y si ha cambiado para bien o para mal y qué tanto de libertad hemos tenido después de la tan famosa independencia proclamada por el General San Martín y luego ratifica o devuelta o como sea que es por el General Bolivar… Siendo las 19:50 horas, con un poco de migraña, me veo obligado a decir que esto se termina aquí… salvo que corrección alguna, de algún otro momento me diga que ya recuerdo aquellas otras cosas que quería decir... y con la seria recomendación de ir a ver esta obra, merece la pena… para reírse y para recapacitar un poco más de nuestra realidad, y por ahora, me despido de quien me lea!

"Un Dulce Forma De Hablar de Política"

Después de haber tenido algunas series divagaciones con algunas personas conocidas, desconocidas, extrañas, raras, fenómenas y demás -d...